De vuelta a Kunming

De vuelta a Kunming

Después de dos semanas maravillosas en Granada he vuelto a Kunming acompañada. Mi tía Ángeles (más conocida como Tita Eugenia) y mi amiga Isa aterrizamos en Kunming el pasado día 27 de enero a las 20:00 después de 3 aviones, una odisea de aeropuertos y 20 kilos de comida española en la maleta.

Llegamos muy cansadas y nos tocó esperar unos 40 minutos una enorme cola para coger un taxi hasta el campus de la universidad, encima el taxista fue el chino más estúpido que he conocido en los más de 4 meses que llevo aquí. ¡Menudo aterrizaje!

¡Conseguí meterlas en mi habitación! Realmente está prohibido, pero haciéndonos las locas, cogimos nuestras maletas y nos encerramos en mi cuarto. Armé las camas rápidamente y nos metimos en la cama poco después.

A la mañana siguiente nos levantamos con calma y salimos de la residencia (como si no quiere la cosa) a dar un paseo por los alrededores y a hacer la primera comida típica de la zona.  Acabamos cerquita de casa en un restaurante almorzando platos típicos de Yunnan y posteriormente tomando un café muy cerca de allí.

Por la tarde decidimos dar un largo paseo por el Green Lake, un hermoso parque con un gran lago en medio de Kunming. Estaba a rebosar de gente, me imagino por las vacaciones de Año Nuevo, y conforme íbamos andando encontrábamos a cantidad de gente bailando y cantando.

Cuando ya empezaba a anochecer, compramos pan y fruta en un mercado para prepararnos la cena en el cuarto y regresamos de nuevo sin que me dijeran nada de mis nuevas huéspedes.

Al día siguiente quise enseñarles el Bosque de Piedras a mi tía y a Isa e intentamos ir en bus pero después de perder mucho tiempo acabó llevándonos un hombre en su propio coche sin cobrarnos mucho dinero. Tras un viaje de una hora y media lleno de baches nos llevó a comer a un restaurante pato (bastante caro por cierto) y posteriormente compramos las entradas, esta vez con descuento para estudiante y gratis para mi tía por tener los 70. El hombre aparcó en un parking y nos dijo que nos esperaba a las 16.30 para llevarnos de nuevo a Kunming.

Esta vez el Bosque de Piedras estaba lleno de gente y encima nos hicieron entrar por una puerta que estaba a 3 km de la taquilla. Costaba 25 yuanes más por entrada para ir en cochecito pero no quisimos pagarlo y tuvimos que ir caminando (si es con prisa no lo recomiendo). No pudimos estar mucho tiempo allí porque el hombre nos esperaba, a pesar de llegar tarde estaba aguardando cerca del coche.

Llegamos a Kunming sobre las 19.00 y cogimos otro autobús a la residencia. Esta vez Isa prefirió dormir en su nuevo piso y conocer a su compañero así que ya sólo estábamos en la residencia de mi tía y yo.

El lunes 30 llevamos la ropa a lavar a la lavandería y comimos jiaozi cerca de casa. En cuanto terminamos las llevé al Mercado de las flores y de los pájaros. Allí mi tía estuvo comprando un par de regalillos y una hora o dos después decidimos volver a casa andando. Por el camino compramos el nuevo móvil chino de Isa y a las 19.00 quedamos a cenar con Jose y Raquel en el restaurante musulmán que tanto nos gusta pasta fresca y otras cosas.

Sobre las 21.00 mi tía y yo regresamos a la habitación e Isa para casa. Nos despedimos de nuestros amigos y cada uno siguió su camino.

El martes 31 fue el día más completito. Después de recoger nuestra colada nos fuimos al Templo de Oro, a las afueras de Kunming. Llegamos sobre las 12.30 y la entrada nos costó 30 yuanes (de nuevo para mi tía fue gratis). Subimos una colina que nos llevó al templo y a los jardines que lo rodeaban y cuando ya no quedaba mucho por ver nos bajamos a comer fideos a eso de las 14.00. Cogimos de nuevo el autobús de vuelta y en lugar de volvernos a la residencia decidimos visitar el museo provincial. Estaba lleno de figuras de bronce del Período de los Reinos Combatientes y de la Dinastía Han del Oeste.

Nos gustó mucho la visita, volvimos a la residencia para quedar con Raquel y nos dirigimos a la Ciudad Antigua para verla de noche. Después de una hora y media o dos horas llegamos a lo que parecía más una feria pero nos dimos un paseíto, hicimos un par de fotos, vimos a la gente bailar y cenamos unas ricas patatas fritas. Ya a la vuelta nos íbamos quedando dormidas en el bus del cansancio así que caímos rendidas muy poco después de llegar a la habitación.

Hoy ha sido día de relax y de preparación de nuestro próximo viaje a Guilin y Yanshuo. Salimos esta tarde a las 19.30 en un tren con camas que tardará alrededor de 20 horas. Allí nos encontraremos con Marisol, otra amiga de la facultad. Vamos bien preparadas para la aventura y con muchas ganas.

 

Espero sacar otro rato en algún momento para poneros al día, si no, nos vemos a la vuelta.

¡Un beso!

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Hacía falta un descanso

Hacía falta un descanso

Parece mentira que haya estado de nuevo en tierras tan lejanas. Efectivamente, para mi China no es lo que está lejos, es España lo que se encuentra en el “culo del mundo”. Resulta tan raro pensar que he vuelto por un par de días…

La verdad es que lo necesitaba. Mi cuerpo ya me pedía ciertas cosas y sobre todo ciertas personas. Realmente no fue fácil llegar hasta allí, resumo un poco la historia para quien no la haya escuchado.

En el mes de noviembre, después de varios días de desesperación debido a mi magnífico internet pude comprar mi pasaje al paraíso (sí señor, aunque resulte difícil creerlo España era mi paraíso en aquel momento). Hice la reserva con Edreams junto con el billete de mi tía (que se venía a China conmigo a la vuelta).

Yo estaba segura de que tenía mis billetes de avión, es cierto que me resultaba raro no haber recibido dos emails en lugar de uno, pero en ningún momento pensé que mi compra no se había realizado. Mi regreso estaba previsto para el día 8 de enero por la tarde noche, volaría desde Kunming hasta Pekín, después Budapest y por último Madrid.

El día 8 por la mañana ya tenía todo listo: maleta preparada, habitación limpia y un gusano en el estómago que casi no me deja pensar en otra cosa. Salí a comer con Felicity y le comenté la duda que tenía sobre el email que no había recibido. Ella me dijo que seguramente no habría ningún problema pero no me preguntéis por qué no me quedé tranquila y algo me dijo que tenía que revisar en aquel momento el email, así que me fui a un ciber café. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que en la página de Edreams  aparecía el vuelo de mi tía confirmado pero no el mío. Y ahora viene lo mejor: tenía un email de una tal Juliana González que yo no había abierto (lógico, no conocía a la remitente) que me avisaba de que mi reserva se había cancelado y que por lo tanto no tenía vuelo. ¡¿Cómo se les ocurre mandarme un email en el que no figure el nombre de la empresa!? CONCLUSIÓN: No más reservas con Edreams.

Me costó el disgusto un par de lágrimas y un día entero para solucionar el problema. Era domingo (en España todo cerrado) y encima hay que contar con las 7 horas de diferencia, en aquel momento en Granada era de madrugada. Tuve que llamar a España, tuve que intentar comprar el vuelo tres veces y encima tenía que hacer que la vuelta me coincidiera con los vuelos de mi tía y mi amiga para ir juntas. La confirmación me llegó un día después (imaginaos mis 24 horas de agonía) y por fin tenía un vuelo para el día 10 con un precio bastante parecido a mi primer intento de compra. Gracias a mi familia, sin ellos no sé cómo habría llegado a España.

Por fin pude salir de Kunming el día 10 con destino Guangzhou, después París, tercer vuelo a Madrid y por último un bus a Granada. El viaje fue largo pero mereció la pena. Los nervios estaban a flor de piel pero conseguí dormir con mi biodramina de los viajes largos. Tras tres aviones, un susto por pérdida de maleta, un autobús y no sé cuántas horas de viaje llegué a Granada con el mayor regalo que podía tener como bienvenida: mi familia.

Ya en la estación de autobuses me recogieron mis padres y mi tía, en casa me esperaba el árbol de Navidad con regalos (a pesar de que llegué fuera de fecha) y vinieron a cenar mi hermano y su novia para verme. ¡Pero es que encima me esperaba un tortillón de patatas en la mesa! ¿Se puede pedir más?

Mi familia si estaba enterada de mi llegada pero Marcos y casi todos mis amigos no sabían de mi regreso así que sorprenderlos fue todo un acontecimiento para mí. Estaba tan nerviosa cuando me tocaba darle la sorpresa a Marcos… No me cansaré nunca de hacer estas cosas J

La verdad es que el tiempo allí se pasó más rápido de lo habitual pero afortunadamente tuve tiempo de hacer muchas cosas con las personas que quiero. Pude estar con la familia, Marcos y los amigos así que repartí bien el poquito tiempo que me quedaba en España.

Cuando estás tan lejos se valoran muchas más cosas que uno tiene en casa. La verdad es que echaba de menos hasta mi ciudad, pasear por las calles de Granada fue todo un disfrute y ver que muchas cosas no han cambiado te hace sentir aún vinculada con lo que has dejado tan lejos.

Quiero dar las gracias a todos los que hicieron que estas dos semanas hayan sido tan perfectas, sin vosotros volver a Granada no hubiera tenido sentido.

Mi estancia en Kunming aún no ha terminado. Además de un mes viajando con dos nuevas acompañantes, todavía hay que aprovechar cuatro meses más de beca. ¡Volvemos a la carga!

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Mi primer cumpleaños fuera de España

Mi primer cumpleaños fuera de España

Estoy contentísima con la celebración de mi 24 cumpleaños. Hacía mucho tiempo que no lo celebraba y la verdad es que mis amigas se lo curraron un montón para que pasara un buen rato (no es una indirecta).

El día 2 de enero de 2012, me levanté por la mañana para ir a mis clases particulares de chino y ya el profesor me regaló un libro.

Cuando llegué a mi dormitorio ya me estaban esperando Felicity y Gabi con un montón de cositas  y preparadas para invitarme a comer en un restaurante que nos encanta cerca del campus. Las tres comimos como reinas entre risas y conversaciones y después de estar llenísimas Gabi me llevó a un lugar sorpresa que resultó ser un sitio donde hacían masajes.

Me llevaron a una sala llena de unos sillones comodísimos y una televisión. Me pusieron un cubo lleno de agua caliente con algo que parecía té y allí metí los pies durante una media hora. Yo pensaba que el masaje sería sólo de pies, pero al final resultó ser de cuerpo entero. Desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Normalmente te los suelen hacer con ropa y la mujer tenía una fuerza brutal, creo que yo no duraría ni diez minutos haciendo un masaje de ese calibre… ella se tiró hora y media. Me dejó como nueva, aunque he de decir que a veces había que avisarla de que no apretara tan fuerte. La masajista nos dijo que podíamos quedarnos en viendo la tele un rato más, así que así hicimos.

GRACIAS GABI, un dos de enero muy especial.

Como el día oficial de mi cumpleaños caía en un lunes decidí celebrarlo el día 6, era viernes y fin de exámenes en la universidad. Otra chica de Hungría también cumplía años por estas fechas así que Mónika y yo pensamos que celebrarlo juntas sería una idea estupenda.

Esta chica tocaba el bajo en un grupillo que habían montado unos cuantos compañeros de la universidad así que pidieron permiso en un garito para tocar. Fue la primera vez que yo pisé el Laba. No podía imaginar que tuviera un escenario tan currado. Cuando llegué allí había un montón de gente (entre las personas que invité yo y las que invitó ella teníamos el lugar casi lleno).

El concierto me encantó. Al principio la gente no se animaba a bailar pero al final parece que no tenían más remedio, la música era muy buena. Después de la actuación una  DJ pinchó un buen rato hasta que nos hartamos de mover el esqueleto.

Retendré en mi memoria estos dos días, creo que un cumpleaños así sólo se vive una vez en la vida. De nuevo China tiene algo inesperado que mostrarme.

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Noche Vieja en Kunming

Noche Vieja en Kunming

Como os podréis imaginar, en China no se celebra la Navidad, de hecho todos teníamos exámenes y en mi caso, el mismo día 31 de diciembre tenía uno.

El día 24 de diciembre intentamos a hacer una cena “especial” a base de pasta pero al final resultó ser un pequeño fracaso la noche porque Gabriela se puso mala de la barriga.

Yo esperaba con ansia el último día del año.

Tras terminar nuestro examen por la tarde, descansamos un poco y empezamos a prepararnos para una noche que pintaba que no iba a tener mucho de especial. En principio nos habían invitado a Gabi y a mí a ir a cenar a casa de nuestros amigos brasileños pero después no teníamos nada planeado. Eso sí, yo me encabezoné en que ese día teníamos que comer uvas y ponernos ropa interior roja (creedme cuando os digo que cuando uno está en el extranjero las costumbres españolas se acentúan).

En casa de nuestros amigos nos esperaba una cena brasileña digna de un buen restaurante. Además de haber un montón de platos distintos, la comida estaba riquísima. Estuvimos unas diez personas cenando hasta que los anfitriones se tuvieron que marchar porque trabajaban pinchando música latina en el The Mask (otro de los lugares que pisamos con bastante frecuencia en Kunming). Fue entonces cuando Gabi y yo decidimos cogernos un taxi e irnos a casa de Cristina, una compañera de la facultad que invitaba a casi todos los extranjeros de mi facultad a pasar las 12 de la noche en su apartamento.

Cuando llegamos allí nos encontramos con un montón de gente que conocíamos. Esta chica vivía en el doceavo piso de un edificio en una urbanización bastante bien acomodada. Se le ocurrió que si subíamos a la azotea podríamos tener unas vistas muy buenas de la ciudad y allí celebrar la entrada de año. ¡Qué lugar tan especial! Piso veintitantos, toda la ciudad para nosotros, yo con mis uvas y rodeada de buenos amigos. No tenía al presentador de turno en la Puerta del Sol de Madrid, pero bien que simulamos las campanas y más de uno nos comimos las doce uvas. Todos nos felicitamos el Año Nuevo y hasta abrimos una botella de cava, fantástica entrada de año.

Acabamos la noche en el The Mask bailando hasta reventar los pies. El lugar estaba lleno y nos conocíamos casi todos. Allí estaban el resto de amigas que no pasaron por casa de Cristina y casi todos los que estábamos allí.

Desde luego, una noche muy especial en un lugar muy especial (o más bien debería decir “lugares”). Definitivamente Kunming mola. :)

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Una auténtica clase de baile

Una auténtica clase de baile

Aparte de contaros los acontecimientos más importantes que voy viviendo en Kunming, quiero mostraros cosillas más cotidianas.

Durante este cuatrimestre he estado asistiendo a clases de Hip hop y al principio del cuatrimestre a clases de baile moderno.

La experiencia ha sido todo un reto para nosotras y también nos ha servido para ir haciendo oído con el idioma, de hecho, éramos las únicas extranjeras en la clase.

Aquí os muestro un ejemplo de ejercicios que hacíamos cuando acudíamos. Como veréis, algunos bailes ya son internacionales.

 

 

De “actriz” a “modelo”

De “actriz” a “modelo”

Sí señor, como habéis leído. “MODELO”. Ahora resulta que voy a acabar haciendo lo que sería un imposible en Europa ya que yo tengo de modelo lo que de rubia.

Esta vez me han pagado más, así que me ha venido genial para ir ahorrando para mi viajito por el sur de Asia en vacaciones de Año Nuevo chino.

A pesar de que no tenía ni idea de desfilar con una botella de alcohol en la mano tengo que reconocer que me lo he pasado en grande, ¡y además trabajé con Raquel y Gabi!

Encontramos el currillo por medio de la misma mujer que nos consiguió el del la serie china aunque en realidad con la mujer que trabajábamos era otra distinta.

Para ese mismo fin de semana Gabi había encontrado otro curro así que como buscaban a otra más en el que me ofrecieron a mí, llamé a Raquel y fuimos a citarnos con esta mujer. Le parecimos bien las dos, nos explicó un poco lo que íbamos a hacer y nos dijo que teníamos que comprarnos tacones negros para la ocasión.

Lo que no nos podíamos imaginar es que Gabriela también iba a trabajar con nosotras, ¡pensábamos que era otro lugar y otro curro distinto! Lo único que cambió fue el intermediario pero finalmente estuvimos las tres juntas, nos encontramos a Gabriela en el autobús.

Tardamos unas 6 horas en llegar a nuestro destino, que no se encontraba en provincia de Yunnan, sino en la de Guizhou.

Nada más llegar nos alojaron en un hotel de cuatro estrellas, y nos dieron de cenar así que imaginaos la calidad del asunto, no he pisado en China un hotel de tal calibre ni comido comida tan rica.

Nos llevaron al hotel donde se iba a celebrar el evento y estuvimos ensayando la parafernalia en el salón donde íbamos a celebrar el show, un lugar bastante parecido a donde se celebran las bodas en España.

Nos dijeron lo que teníamos que hacer y nos dieron el vestuario junto con toda la gente que estábamos allí, que entre cantantes, bailarinas, presentadores, etc. éramos un montón. A eso de las 12 de la noche volvimos al hotel a dormir y mi cama era mil veces que mejor que la de Kunming.

A la mañana siguiente a las 9 ya estábamos en pie y volvimos a ensayarlo todo en el escenario que ya casi estaba todo montado y el show comenzó a las 6 de la tarde.

Os cuento en qué consistía mi función. Debía de desfilar (como podía) con un traje ridículo y una botella de alcohol en la mano (evidentemente era lo que se promocionaba). Tras desfilar en parejas teníamos que acercarnos cada una a una mesa distinta en la que la gente estaba comiendo y colocar una botella por mesa.

Posteriormente nos cambiábamos de ropa (mi vestido era el más horroroso de todos) y volvíamos a desfilar y las extranjeras terminamos bailando al son de unos timbales africanos, ya que un grupo estaba contratado para tocar música africana.

Volvimos a ponernos el primer vestido chino y terminábamos el evento levantando la típica frase promocional en unos cartelitos que nos dieron a cada una. La pena es que tengo un video y no puedo colgarlo, si me vierais creo que la carcajada saldría en menos que canta un gallo. Creo que cuando estábamos allí no parecía tan surrealista, pero una vez que  enseñábamos el video a nuestras amigas y veíamos la reacción, pudimos comprender la magnitud del asunto.

Me pagaron 1000 yuanes, me trataron de lujo, me lo pasé genial y viví una experiencia única. Ojalá viva una situación similar en China, no me importaría para nada volver a hacer un trabajillo igual.

Regresamos a Kunming el mismo día de madrugada, viajamos de noche cagados de frío porque al conductor se le ocurrió poner el aire acondicionado en el autobús y nadie se quejó porque cuando me di cuenta ya faltaban 10 minutos para llegar. En fin, este tipo de cosas sólo pasan en China…

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Bamei: un paraíso perdido

Bamei: un paraíso perdido

Hace dos semanas me fui de viaje improvisado al lugar más bonito que he visto hasta ahora en este país.
En realidad no tenía planeado para nada salir fuera de Kunming ese fin de semana pero dio la casualidad que Gabi tenía el billete de autobús comprado para irse con Laura y al final le salió un currillo el
viernes y como no podía cambiar el billete, me dio a mí el suyo y se reunió con nosotras en Bamei un día más tarde.
Laura y yo salimos de Kunming el viernes por la tarde-noche en un autobús con camas. Creo que es una idea magnifica eso de viajar durmiendo, además de no tener que pagar hostal esa noche, casi ni te enteras de un viaje de unas 8 horas. Desgraciadamente en estepaís, al haber tantas personas, la gente no suele tener mucha consideración por los demás, así que el conductor además de tener la música puesta, se dedicó a ir silbando durante toda la noche. Bendito viaje…

Llegamos a Guannan de madrugada y nos dejaron dormir un poco más en la estación. Sobre las 8 de la mañana nos fuimos a desayunar y justo enfrente de la estación se encontraba la parada de autobús que nos llevaba a Fali, un pueblecito a unos 40 minutos en bus de Guannan. Ya en Fali compramos las entradas para entrar en Bamei. El ticket normal cuesta 100 yuanes, pero por eso de tener tarjeta de estudiante nos salió por 70.

Tras recorrer unos 5 minutos en una pequeña carroza llegamos al mini puerto donde debíamos coger una barquita que nos llevaría a nuestro destino. Allí conocimos a la que llegaría a ser nuestra
anfitriona: una mujer de la minoría zuang que además de hospedarnos en su casa por  sólo 15 yuanes la noche por persona, nos cocinaba todos los días.
Nos subimos en la barquita que cruzaba la cueva más hermosa que he visto en mi vida. Creo que estuve con la boca abierta durante los 10 o 15 minutos que duraba el trayecto hasta Bamei.


La mujer que nos acogió nos llevó hasta su casa y nos enseñó la habitación que nos pareció perfecta y nos preparó la comida, después de la cual nos echamos una buena siesta ya que estábamos de fin de
semana de relax total. Yo dormí durante hora y media y Laurita estuvo unas 4 horas planchando la oreja así que mientras tanto me puse a jugar con las hijas de la dueña.
Nos fuimos a pasear por el pueblo y alrededores y acabamos tomándonos una cervecita en un puente precioso. Durante toda nuestra estancia en Bamei el tiempo fue maravilloso y pudimos estar en manga corta todo el tiempo debido a que se encuentra casi en zona tropical.

Al día siguiente llegaba Gabi así que fuimos a recogerla y nos pusimos en camino para ir a visitar otras dos cuevas que había cerca del pueblo. Cada vez que nos subíamos en una nueva barquita teníamos que
recortar un pequeño ticket de la entrada que habíamos comprado el día anterior.

Tras cruzar dos cuevas igual de maravillosas que la primera, llegamos a una aldea por la que estuvimos paseando y por la tarde volvimos a Bamei y estuvimos practicando unas cariocas que fabricó Gabi para nosotras.

Al día siguiente tomamos la decisión de volver a Kunming las tres, así que aprovechamos la mañana para pasear por el campo y justo después de comer comenzamos nuestro camino de vuelta, el cual fue exactamente el mismo que el de ida.

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Un evento deportivo universitario

Un evento deportivo universitario

El jueves pasado no tuvimos elección: o nos levantábamos a las 6 de la mañana para ir a hacer bulto a un evento deportivo en un nuevo campus universitario (donde Cristo perdió el mechero) o venía la profesora a buscarnos a la habitación para llevarnos a rastras.

Y así fue. Dormí 5 horas pero allí estuve (con los ojos bien pegados), hasta la profesora me llamó a las 6.30 para asegurarse de que no faltaba. ¡Vivan los profes chinos!

El campus resultaba estar a una hora en autobús, que no fuera de la ciudad, que en Granada hubiera llegado hasta Antequera pero como ya sabéis aquí todo es a lo grande.

Yo no sabía exactamente a qué íbamos pero resultó ser que nos querían para rellenar (literalmente). Nos dieron banderitas de nuestros países a todos (la de Argentina no la tenían así que Gabi se tuvo que conformar con Finlandia) y allí que paseamos mientras los chinos nos echaban fotos y fotos. Muchas tailandesas e indúes se llevaron sus trajes típicos para que fuera todo más auténtico, qué pena no tener un traje de flamenca yo también…XD.

Como podéis comprobar en las imágenes, son muy ordenados y perfeccionistas en este tipo de eventos así que me sentí como en las Olimpiadas de Pekín pero en versión reducida.

Estuvimos allí unas dos horas y cuando regresé a mi campus directamente me metí en la cama. Estos tutores chinos… Por cierto, mi mamá-profesora es la que sale sola en la foto con la banderita china XD.

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Un cumpleaños muy especial

Un cumpleaños muy especial

¡Por fin saco un rato para escribir! Entre las clases de chino, de baile, las que estoy dando de español, los deberes, exámenes etc. no he tenido ni un minuto libre para ponerme con el blog pero hoy me han quitado una clase y aquí estoy.

El fin de semana pasado fue el cumpleaños de Gabriela y hacía mucho tiempo que no estaba en un cumpleaños tan divertido y especial.

A Gabi se le ocurrió que podíamos hacer “micrófono abierto” en un garito nuevo para nosotras en Kunming. El bar no tenía nada que ver con otros en esta ciudad, era el primer sitio “alternativo” en el que entraba desde que llegué aquí.

Teníamos escenario, espacio, una mesa gigante con sillas y un micrófono para nosotros solos.

Yo pensaba que la gente no se iba a animar pero al final cantaron, bailaron, hicieron malabares y Gabriela usó las cariocas de fuego para terminar la noche.

Comimos una tarta con dulce de leche riquísima que nos preparó la cumpleañera y yo acabé improvisando un baile muy gracioso con unas amigas tailandesas.

Vinieron casi todos los compañeros extranjeros de la universidad y me hizo mucha ilusión que mi alumna nueva de español se pasara también por allí para celebrar y participar en todo lo que se pudiera (ya os hablaré de ella).

Hicimos varios regalos a Gabi entre cuatro amigas y le encantaron, creo que no he visto a Gabriela tan contenta nunca. Me encantó ver a la gente tan participativa y a la anfitriona tan feliz.

Espero encontrarme en celebraciones similares. Ummm….mi cumpleaños podría ser una buena ocasión. Habrá que ir pensando algo…

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