Después de dos semanas maravillosas en Granada he vuelto a Kunming acompañada. Mi tía Ángeles (más conocida como Tita Eugenia) y mi amiga Isa aterrizamos en Kunming el pasado día 27 de enero a las 20:00 después de 3 aviones, una odisea de aeropuertos y 20 kilos de comida española en la maleta.
Llegamos muy cansadas y nos tocó esperar unos 40 minutos una enorme cola para coger un taxi hasta el campus de la universidad, encima el taxista fue el chino más estúpido que he conocido en los más de 4 meses que llevo aquí. ¡Menudo aterrizaje!
¡Conseguí meterlas en mi habitación! Realmente está prohibido, pero haciéndonos las locas, cogimos nuestras maletas y nos encerramos en mi cuarto. Armé las camas rápidamente y nos metimos en la cama poco después.
A la mañana siguiente nos levantamos con calma y salimos de la residencia (como si no quiere la cosa) a dar un paseo por los alrededores y a hacer la primera comida típica de la zona. Acabamos cerquita de casa en un restaurante almorzando platos típicos de Yunnan y posteriormente tomando un café muy cerca de allí.
Por la tarde decidimos dar un largo paseo por el Green Lake, un hermoso parque con un gran lago en medio de Kunming. Estaba a rebosar de gente, me imagino por las vacaciones de Año Nuevo, y conforme íbamos andando encontrábamos a cantidad de gente bailando y cantando.
Cuando ya empezaba a anochecer, compramos pan y fruta en un mercado para prepararnos la cena en el cuarto y regresamos de nuevo sin que me dijeran nada de mis nuevas huéspedes.
Al día siguiente quise enseñarles el Bosque de Piedras a mi tía y a Isa e intentamos ir en bus pero después de perder mucho tiempo acabó llevándonos un hombre en su propio coche sin cobrarnos mucho dinero. Tras un viaje de una hora y media lleno de baches nos llevó a comer a un restaurante pato (bastante caro por cierto) y posteriormente compramos las entradas, esta vez con descuento para estudiante y gratis para mi tía por tener los 70. El hombre aparcó en un parking y nos dijo que nos esperaba a las 16.30 para llevarnos de nuevo a Kunming.
Esta vez el Bosque de Piedras estaba lleno de gente y encima nos hicieron entrar por una puerta que estaba a 3 km de la taquilla. Costaba 25 yuanes más por entrada para ir en cochecito pero no quisimos pagarlo y tuvimos que ir caminando (si es con prisa no lo recomiendo). No pudimos estar mucho tiempo allí porque el hombre nos esperaba, a pesar de llegar tarde estaba aguardando cerca del coche.
Llegamos a Kunming sobre las 19.00 y cogimos otro autobús a la residencia. Esta vez Isa prefirió dormir en su nuevo piso y conocer a su compañero así que ya sólo estábamos en la residencia de mi tía y yo.
El lunes 30 llevamos la ropa a lavar a la lavandería y comimos jiaozi cerca de casa. En cuanto terminamos las llevé al Mercado de las flores y de los pájaros. Allí mi tía estuvo comprando un par de regalillos y una hora o dos después decidimos volver a casa andando. Por el camino compramos el nuevo móvil chino de Isa y a las 19.00 quedamos a cenar con Jose y Raquel en el restaurante musulmán que tanto nos gusta pasta fresca y otras cosas.
Sobre las 21.00 mi tía y yo regresamos a la habitación e Isa para casa. Nos despedimos de nuestros amigos y cada uno siguió su camino.
El martes 31 fue el día más completito. Después de recoger nuestra colada nos fuimos al Templo de Oro, a las afueras de Kunming. Llegamos sobre las 12.30 y la entrada nos costó 30 yuanes (de nuevo para mi tía fue gratis). Subimos una colina que nos llevó al templo y a los jardines que lo rodeaban y cuando ya no quedaba mucho por ver nos bajamos a comer fideos a eso de las 14.00. Cogimos de nuevo el autobús de vuelta y en lugar de volvernos a la residencia decidimos visitar el museo provincial. Estaba lleno de figuras de bronce del Período de los Reinos Combatientes y de la Dinastía Han del Oeste.
Nos gustó mucho la visita, volvimos a la residencia para quedar con Raquel y nos dirigimos a la Ciudad Antigua para verla de noche. Después de una hora y media o dos horas llegamos a lo que parecía más una feria pero nos dimos un paseíto, hicimos un par de fotos, vimos a la gente bailar y cenamos unas ricas patatas fritas. Ya a la vuelta nos íbamos quedando dormidas en el bus del cansancio así que caímos rendidas muy poco después de llegar a la habitación.
Hoy ha sido día de relax y de preparación de nuestro próximo viaje a Guilin y Yanshuo. Salimos esta tarde a las 19.30 en un tren con camas que tardará alrededor de 20 horas. Allí nos encontraremos con Marisol, otra amiga de la facultad. Vamos bien preparadas para la aventura y con muchas ganas.
Espero sacar otro rato en algún momento para poneros al día, si no, nos vemos a la vuelta.
¡Un beso!
This slideshow requires JavaScript.