Noche Vieja en Kunming

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Como os podréis imaginar, en China no se celebra la Navidad, de hecho todos teníamos exámenes y en mi caso, el mismo día 31 de diciembre tenía uno.

El día 24 de diciembre intentamos a hacer una cena “especial” a base de pasta pero al final resultó ser un pequeño fracaso la noche porque Gabriela se puso mala de la barriga.

Yo esperaba con ansia el último día del año.

Tras terminar nuestro examen por la tarde, descansamos un poco y empezamos a prepararnos para una noche que pintaba que no iba a tener mucho de especial. En principio nos habían invitado a Gabi y a mí a ir a cenar a casa de nuestros amigos brasileños pero después no teníamos nada planeado. Eso sí, yo me encabezoné en que ese día teníamos que comer uvas y ponernos ropa interior roja (creedme cuando os digo que cuando uno está en el extranjero las costumbres españolas se acentúan).

En casa de nuestros amigos nos esperaba una cena brasileña digna de un buen restaurante. Además de haber un montón de platos distintos, la comida estaba riquísima. Estuvimos unas diez personas cenando hasta que los anfitriones se tuvieron que marchar porque trabajaban pinchando música latina en el The Mask (otro de los lugares que pisamos con bastante frecuencia en Kunming). Fue entonces cuando Gabi y yo decidimos cogernos un taxi e irnos a casa de Cristina, una compañera de la facultad que invitaba a casi todos los extranjeros de mi facultad a pasar las 12 de la noche en su apartamento.

Cuando llegamos allí nos encontramos con un montón de gente que conocíamos. Esta chica vivía en el doceavo piso de un edificio en una urbanización bastante bien acomodada. Se le ocurrió que si subíamos a la azotea podríamos tener unas vistas muy buenas de la ciudad y allí celebrar la entrada de año. ¡Qué lugar tan especial! Piso veintitantos, toda la ciudad para nosotros, yo con mis uvas y rodeada de buenos amigos. No tenía al presentador de turno en la Puerta del Sol de Madrid, pero bien que simulamos las campanas y más de uno nos comimos las doce uvas. Todos nos felicitamos el Año Nuevo y hasta abrimos una botella de cava, fantástica entrada de año.

Acabamos la noche en el The Mask bailando hasta reventar los pies. El lugar estaba lleno y nos conocíamos casi todos. Allí estaban el resto de amigas que no pasaron por casa de Cristina y casi todos los que estábamos allí.

Desde luego, una noche muy especial en un lugar muy especial (o más bien debería decir “lugares”). Definitivamente Kunming mola. 🙂

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