Hacía falta un descanso

Estándar

Parece mentira que haya estado de nuevo en tierras tan lejanas. Efectivamente, para mi China no es lo que está lejos, es España lo que se encuentra en el “culo del mundo”. Resulta tan raro pensar que he vuelto por un par de días…

La verdad es que lo necesitaba. Mi cuerpo ya me pedía ciertas cosas y sobre todo ciertas personas. Realmente no fue fácil llegar hasta allí, resumo un poco la historia para quien no la haya escuchado.

En el mes de noviembre, después de varios días de desesperación debido a mi magnífico internet pude comprar mi pasaje al paraíso (sí señor, aunque resulte difícil creerlo España era mi paraíso en aquel momento). Hice la reserva con Edreams junto con el billete de mi tía (que se venía a China conmigo a la vuelta).

Yo estaba segura de que tenía mis billetes de avión, es cierto que me resultaba raro no haber recibido dos emails en lugar de uno, pero en ningún momento pensé que mi compra no se había realizado. Mi regreso estaba previsto para el día 8 de enero por la tarde noche, volaría desde Kunming hasta Pekín, después Budapest y por último Madrid.

El día 8 por la mañana ya tenía todo listo: maleta preparada, habitación limpia y un gusano en el estómago que casi no me deja pensar en otra cosa. Salí a comer con Felicity y le comenté la duda que tenía sobre el email que no había recibido. Ella me dijo que seguramente no habría ningún problema pero no me preguntéis por qué no me quedé tranquila y algo me dijo que tenía que revisar en aquel momento el email, así que me fui a un ciber café. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que en la página de Edreams  aparecía el vuelo de mi tía confirmado pero no el mío. Y ahora viene lo mejor: tenía un email de una tal Juliana González que yo no había abierto (lógico, no conocía a la remitente) que me avisaba de que mi reserva se había cancelado y que por lo tanto no tenía vuelo. ¡¿Cómo se les ocurre mandarme un email en el que no figure el nombre de la empresa!? CONCLUSIÓN: No más reservas con Edreams.

Me costó el disgusto un par de lágrimas y un día entero para solucionar el problema. Era domingo (en España todo cerrado) y encima hay que contar con las 7 horas de diferencia, en aquel momento en Granada era de madrugada. Tuve que llamar a España, tuve que intentar comprar el vuelo tres veces y encima tenía que hacer que la vuelta me coincidiera con los vuelos de mi tía y mi amiga para ir juntas. La confirmación me llegó un día después (imaginaos mis 24 horas de agonía) y por fin tenía un vuelo para el día 10 con un precio bastante parecido a mi primer intento de compra. Gracias a mi familia, sin ellos no sé cómo habría llegado a España.

Por fin pude salir de Kunming el día 10 con destino Guangzhou, después París, tercer vuelo a Madrid y por último un bus a Granada. El viaje fue largo pero mereció la pena. Los nervios estaban a flor de piel pero conseguí dormir con mi biodramina de los viajes largos. Tras tres aviones, un susto por pérdida de maleta, un autobús y no sé cuántas horas de viaje llegué a Granada con el mayor regalo que podía tener como bienvenida: mi familia.

Ya en la estación de autobuses me recogieron mis padres y mi tía, en casa me esperaba el árbol de Navidad con regalos (a pesar de que llegué fuera de fecha) y vinieron a cenar mi hermano y su novia para verme. ¡Pero es que encima me esperaba un tortillón de patatas en la mesa! ¿Se puede pedir más?

Mi familia si estaba enterada de mi llegada pero Marcos y casi todos mis amigos no sabían de mi regreso así que sorprenderlos fue todo un acontecimiento para mí. Estaba tan nerviosa cuando me tocaba darle la sorpresa a Marcos… No me cansaré nunca de hacer estas cosas J

La verdad es que el tiempo allí se pasó más rápido de lo habitual pero afortunadamente tuve tiempo de hacer muchas cosas con las personas que quiero. Pude estar con la familia, Marcos y los amigos así que repartí bien el poquito tiempo que me quedaba en España.

Cuando estás tan lejos se valoran muchas más cosas que uno tiene en casa. La verdad es que echaba de menos hasta mi ciudad, pasear por las calles de Granada fue todo un disfrute y ver que muchas cosas no han cambiado te hace sentir aún vinculada con lo que has dejado tan lejos.

Quiero dar las gracias a todos los que hicieron que estas dos semanas hayan sido tan perfectas, sin vosotros volver a Granada no hubiera tenido sentido.

Mi estancia en Kunming aún no ha terminado. Además de un mes viajando con dos nuevas acompañantes, todavía hay que aprovechar cuatro meses más de beca. ¡Volvemos a la carga!

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Un comentario »

  1. Sabes que no he visto las fotos hasta ahora? No sé por qué no se cargaron en su momento y se me olvidó volver a mirar… Hasta ahora:) qué chulas están. Besitos.

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