Conseguir apartamento en Kunming

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Volvemos a la carga.

A petición popular he decidido intentar volver a retomar este blog tan olvidado debido a mi particular vagancia para escribir.

Después de un mes de locura en la “Ciudad de la primavera”, ya estoy prácticamente asentada de nuevo.

Como muchos sabéis, la nueva tarea de este cuatrimestre era encontrar un piso decente para poder decir adiós a la residencia y dar la bienvenida a la libertad de entradas y salidas.

Por fin lo conseguí. Han sido dos semanas muy duras dando vueltas por Kunming, buscando compañeros y llamando a mil agencias inmobiliarias.

Nueva habitación

Tras aterrizar en Kunming y antes de empezar las clases me puse manos

Habitación de la residencia

a la obra a buscar una habitación libre en los apartamentos que estaban ofertados en internet pero no resultaba fácil encontrar algo que me gustara o no fuera carísimo porque mucha gente que colgaba los anuncios eran extranjeros que pagaban una suma bastante alta por una habitación en pisos casi de lujo.

Cuando empecé el nuevo curso conocí a mi compañero de clase Luca, un belga muy simpático que también quería encontrar algo para empezar su nueva vida en China. Tras proponérselo, me dijo que había otra chica checa que buscaba compañeros para buscar algo juntos así que me la presentó y ésta venía acompañada de una muchacha inglesa. En resumen, que éramos cuatro con todas sus ventajas e inconvenientes.

Al principio parecía que Alenka (la muchacha de la República Checa) no estaba muy segura de nuestros criterios de búsqueda, ya que lo intentábamos por agencia. Pero finalmente parece que se subió al carro cuando se percató d que era IMPOSIBLE encontrar nada en Kunming que no fuera por medio de agencia, de hecho, las ofertas de internet estaban detrás de una agencia inmobiliaria siempre.

Tras buscar varios días sin resultado, la chica inglesa (Melany) y Luca encuentran un apartamento que nos gustó nada más verlo. Cerca de la facultad, aunque un poco caro. Decidimos que sí, y justo en el momento que nos marchábamos se me ocurre preguntar si cerraban las puertas de la urbanización por la noche. Efectivamente. Teníamos que despertar al guarda de seguridad para poder entrar y, si con suerte nos abría, teníamos que proporcionarle un donativo y darle mil gracias por dejarnos entrar en nuestra casa.

Esa noche mi cabeza no paraba de darle vueltas al asunto. Melany estaba convencidísima de que ese era nuestro lugar y a ella no le importaba lo de la puerta porque afirmaba estar segura de no llegar casi nunca más tarde de las 12 de la noche a casa. Después de contárselo a las amigas y pensarlo bastante le escribo a esta chica y le cuento que no estoy muy segura. Ella hace bastante hincapié en sus mensajes en los “regalitos” que se le pueden dar al guarda de la puerta y en que si se le llama al móvil se despierta y te abre.

Por la tarde yo ya tenía claro de que no. Quedamos los cuatro en una cafetería, les cuento la situación de mi primer criterio para irme a vivir fuera de la residencia universitaria y todos lo comprenden, aunque la chica inglesa no está muy contenta con mi decisión. La tensión se palpaba en el ambiente.

No lo pasé demasiado bien aquel día, en el fondo me sentía mal con mi decisión porque estaba fastidiando a otra persona, pero por otra parte no quería dar mi brazo a torcer por un lugar que me va a costar bastante dinero mensualmente pudiendo vivir en la habitación que me proporciona la universidad. De hecho, propuse que buscaran a un cuarto y buscar algo yo sola.

Alenka y Luca me comprendieron así que decidimos ponernos a la carga de nuevo al día siguiente. Yo empecé a mirar más lugares para cuatro, pero al final la inglesa decide que no se sube al tren y que prefiere quedarse en la residencia, parece ser que no quería enfadarse tras seguir buscando y comparar todos los lugares con nuestra primera decisión. Honesto por su parte.

Así que volvimos a ser tres. Seguimos buscando por diferentes agencias viendo lugares que daban absoluta pena y queriendo “matar” a diario a los agentes inmobiliarios que decían ayudarnos. Llegamos a ver un piso en el que había montada una escuela dentro y un señor que casi pillamos durmiendo en una cama, lugares que se encontraban fuera del recinto que queríamos, casi todos sin haberse limpiado en cuatro años por lo menos y con unos precios que ni se acercaban por lo más mínimo a nuestro presupuesto de lo caros que eran.

EL último día que decidimos buscar, nos pusimos a llamar a todas las agencias inmobiliarias de la zona y los pusimos a trabajar a todos ya que nos dimos cuenta que cuando íbamos a una, sólo nos hacían ver un piso por día, con lo que no adelantábamos nada. Además, se nos ocurrió la idea de visitarlos todos por separado, como sabíamos más o menos lo que queríamos, podíamos adivinar si el apartamento podía ser del gusto de los otros. Queríamos váter en el baño, libertad absoluta de entrada y salida al recinto (cosa que no fue tan fácil aunque parezca mentira), con muebles, lavadora, frigorífico, posible acceso a internet y que no se encontrara “donde Cristo perdió el mechero”. ¡Y lo encontramos!

Estamos súper contentos. Luca paga un poco más porque su habitación tiene un baño (el occidental) y es más grande. Alenka y yo pagamos lo mismo por nuestros cuartos.

Ha sido largo y tedioso el recorrido por los caminos que llevan a la firma dl contrato, pago del piso e instalación de todo en la casa, pero finalmente lo conseguimos. Ya tenemos internet, gas para cocinar, luz y agua caliente (aunque sólo cuando hace sol). Parecerá una tontería, pero las cosas aquí no van muy rápido cuando no sabes cómo funcionan y tienes la barrera del idioma para poder expresar todo lo que deseas (aparte de que la burocracia china apesta en contadas ocasiones).

¡Por fin soy libre! Y no sabéis qué satisfacción da entrar en tu casa y que nadie t pregunte quién eres, dónde vives y estés obligada a firmar un papel en el que queda registrada tu hora de entrada si ha sido después de las 12 de la noche. ¡No más Cenicienta en China!

Y para terminar con este primer artículo de la nueva temporada, no os dejo con la curiosidad y os cuelgo unas fotillos (muchas de ellas  son de cuando vimos el piso por primera vez, así que la casa se verá vacía). A mi habitación le hacen falta todavía un par de cosas que conseguiré en un mes o dos, pero al menos os hacéis una idea.

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Espero poder contaros más aventuras y curiosidades y no volver a dejar en el olvido mis ratos de escritura.

Un saludo a todos.

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  1. Primaaaa, gracias por escribir y ¡qué bien que encontraras piso ¡por fin! Y tiene una pinta increíble, súper moderno y bonito. Sigue contando cosas, que yo te leo, eh! Besitos.

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